De qué hablamos
Sí, se puede instalar aerotermia en un piso. Lo que lo decide no son los metros sino tres preguntas, por este orden: dónde va la unidad exterior, dónde cabe el depósito de agua caliente y qué dice la comunidad.
La unidad exterior necesita aire libre: una terraza, un patio, un tendedero abierto o la cubierta del edificio. El depósito pide un hueco del tamaño de un armario. Si las dos cosas tienen sitio, lo demás —sustituir la caldera de gas y conectar con los radiadores— es parecido a una casa.
Cuándo se plantea
Se plantea al cambiar una caldera de gas individual que toca renovar, en una reforma integral del piso (el momento en que es más fácil hacer sitio al depósito y decidir emisores) y en pisos que hoy se calientan con radiadores eléctricos o no tienen calefacción.
Qué incluye una instalación bien planteada
- La comprobación del sitio de la unidad exterior y de cómo llegan las tuberías hasta ella.
- Un equipo pensado para poco espacio: unidades interiores con el depósito integrado, del ancho de un frigorífico.
- La revisión de los radiadores existentes.
- La consulta a la comunidad cuando la unidad va en fachada, patio o cubierta.
- El desagüe de condensados de la unidad exterior, que en un piso no puede gotear al vecino.
- La atención al ruido: bancada, antivibratorios y distancia a las ventanas.
Qué dice la norma
Una instalación de aerotermia es una instalación térmica y está sujeta al RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, Real Decreto 1027/2007). Tres cosas que te afectan como cliente:
- La tiene que ejecutar una empresa instaladora habilitada (artículo 19.1).
- Según su potencia, la documentación técnica que exige es una memoria técnica o un proyecto; las más pequeñas no tienen que presentarla (artículo 15).
- Al terminar, y después de las pruebas de puesta en servicio, se firma el certificado de la instalación, que se registra ante el órgano competente de la comunidad autónoma (artículos 23 y 24). Pide tu copia.
En un piso hay una norma más: la Ley de Propiedad Horizontal (Ley 49/1960). Su artículo 7.1 deja al propietario modificar los elementos de su piso siempre que no altere la seguridad del edificio, su estructura general ni su configuración o estado exteriores. Una unidad exterior en la fachada, en la cubierta o en un patio común toca justo eso, así que hay que contar con la comunidad antes de instalarla. Fuente: texto consolidado en el BOE (BOE-A-1960-10906), consultado el 9 de octubre de 2026.
Fuente: texto consolidado del RITE en el BOE (BOE-A-2007-15820), consultado el 9 de octubre de 2026.
Lo técnico de esta página sigue la guía «La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios» (Guías IDAE 025, 2023; idae.es), consultada el 9 de octubre de 2026.
Qué mueve el precio
- Dónde va la unidad exterior: en la terraza propia o en la cubierta, con metros de tubería por un patio o una bajante.
- El equipo: los compactos con depósito integrado ahorran sitio.
- Los radiadores: cuántos sirven.
- La obra dentro del piso: en una reforma integral casi no se nota; en un piso habitado, sí.
- El tamaño: un piso de 70 m² y uno de 100 m² pueden llevar máquinas distintas, pero la obra de colocarlas es casi la misma.
Cuánto cuesta
No vas a encontrar aquí una cifra, y es a propósito: no hemos encontrado una fuente pública y comprobable de lo que cuesta la aerotermia en un piso, y un número suelto engañaría más que ayudaría. El precio sale de la propuesta de la empresa instaladora, después de ver el piso y el sitio de la unidad exterior. Lo útil es que esa propuesta venga desglosada por las partidas de arriba, para poder comparar dos que a primera vista no se parecen.
Errores que salen caros
- Comprar el equipo antes de hablar con la comunidad.
- Poner la unidad en una galería cerrada: sin aire libre no funciona bien.
- Olvidar los condensados hasta que mojan la fachada.
- No medir el hueco del depósito, incluida la puerta por la que tiene que entrar.
Qué te tiene que quedar por escrito
- La marca, el modelo y la potencia de cada equipo, no «una bomba de calor».
- Qué obra está incluida y cuál no: albañilería, electricidad, desagües, retirada de lo viejo.
- El plazo de ejecución y la forma de pago.
- Las garantías: la del fabricante y la de la instalación, y quién atiende una avería.
- La puesta en marcha y el certificado de la instalación registrado.
Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Si hay terraza, patio, tendedero abierto o acceso a la cubierta, con una foto.
- Metros del piso, planta y si es ático o bajo.
- Qué caldera hay y dónde está.
- Cuántos radiadores y de qué tipo.
- Qué dicen los estatutos o qué se ha aprobado ya en la comunidad sobre máquinas en fachada.
Piso de 70 m² y piso de 100 m²: qué cambia
Entre un piso de 70 m² y uno de 100 m² cambia la potencia de la máquina y poco más: el depósito depende de las personas, no de los metros, y la obra de colocar la unidad exterior y llevar las tuberías es prácticamente la misma. Por eso el precio no crece al ritmo de la superficie.
Lo que sí pesa en un piso pequeño es el sitio: en 70 m² encontrar hueco para el depósito suele ser la parte difícil. Y en un piso entre medianeras, con vecinos arriba y abajo, las pérdidas de calor son menores que en un ático o en un bajo: la altura a la que está el piso también cuenta en el cálculo.