De qué hablamos
Una bomba de calor funciona con electricidad: la necesitan el compresor, los ventiladores, las bombas y el control. Esa electricidad puede venir de la red o de una instalación fotovoltaica de autoconsumo conectada a ella. De ahí que aerotermia y placas se pregunten tan a menudo juntas.
La combinación tiene una ventaja propia: la bomba de calor puede guardar en forma de calor la electricidad que sobra a mediodía. Sube la temperatura del depósito de agua caliente, carga el depósito de inercia o aprovecha la inercia del suelo radiante, y ese calor se usa después. Hay equipos cuya regulación se entiende con la de la instalación fotovoltaica para hacerlo solos.
Cuándo se plantea
Cuando la casa ya tiene placas y se va a cambiar la caldera; cuando se van a hacer las dos cosas a la vez, en una obra nueva o una reforma; o cuando hay aerotermia y se piensa en placas para bajar lo que se toma de la red.
Qué incluye una instalación bien planteada
- Dos instalaciones distintas: la térmica (la bomba de calor) y la eléctrica (las placas y el inversor), que no siempre hace la misma empresa.
- Una bomba de calor cuya regulación pueda recibir la señal de que hay excedentes.
- Acumulación suficiente: depósito de agua caliente y, si conviene, de inercia.
- La programación para desplazar consumos a las horas de sol.
Qué dice la norma
Una instalación de aerotermia es una instalación térmica y está sujeta al RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, Real Decreto 1027/2007). Tres cosas que te afectan como cliente:
- La tiene que ejecutar una empresa instaladora habilitada (artículo 19.1).
- Según su potencia, la documentación técnica que exige es una memoria técnica o un proyecto; las más pequeñas no tienen que presentarla (artículo 15).
- Al terminar, y después de las pruebas de puesta en servicio, se firma el certificado de la instalación, que se registra ante el órgano competente de la comunidad autónoma (artículos 23 y 24). Pide tu copia.
Fuente: texto consolidado del RITE en el BOE (BOE-A-2007-15820), consultado el 9 de octubre de 2026.
Lo técnico de esta página sigue la guía «La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios» (Guías IDAE 025, 2023; idae.es), consultada el 9 de octubre de 2026.
Qué mueve el precio
- Si las placas ya existen o van en la misma obra.
- El tamaño de la instalación fotovoltaica, que es un presupuesto aparte.
- La acumulación que se añada para aprovechar los excedentes.
- La integración entre las dos regulaciones.
Cuánto cuesta
No vas a encontrar aquí una cifra, y es a propósito: no hemos encontrado una fuente pública y comprobable de lo que cuesta combinar aerotermia y placas solares, y un número suelto engañaría más que ayudaría. El precio sale de la propuesta de la empresa instaladora, después de ver la vivienda y, si las hay, las placas. Lo útil es que esa propuesta venga desglosada por las partidas de arriba, para poder comparar dos que a primera vista no se parecen.
Errores que salen caros
- Pensar que las placas cubren la calefacción en invierno: cuando más calor hace falta es cuando menos sol hay.
- No decir que hay placas al pedir la aerotermia: cambia el equipo que conviene.
- Dimensionar las placas sin contar la bomba de calor, o al revés.
- Olvidar la acumulación: sin dónde guardar el calor, el excedente se pierde.
Qué te tiene que quedar por escrito
- La marca, el modelo y la potencia de cada equipo, no «una bomba de calor».
- Qué obra está incluida y cuál no: albañilería, electricidad, desagües, retirada de lo viejo.
- El plazo de ejecución y la forma de pago.
- Las garantías: la del fabricante y la de la instalación, y quién atiende una avería.
- La puesta en marcha y el certificado de la instalación registrado.
Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Si ya tienes placas, de qué potencia y con qué inversor.
- Si tienes excedentes y a qué horas.
- Qué calefacción y qué emisores hay.
- La superficie de cubierta libre, si las placas están por poner.